miércoles, 24 de abril de 2013

Cuando se va (3MSC)


Cuando algo se rompe dentro de nosotros, no se nota de forma inmediata. Puede doler, pero con los días se hace mucho peor. Cuando perdemos un amor no decimos: "Ah! Esto pasará con el tiempo, dejará de doler". 

Pero la vida es muy sabia y cruel y nos hará recordar que apenas somos un grano de arena en este puto mundo.

Pasan los días y recordamos más todos los momentos vividos, todo aquello que planeamos hacer y ahora nunca será posible... el camino a la recuperación es doloroso.
Cada día seguimos preguntándonos que será de aquella persona, recordando todas las cosas que vivimos juntos. Es verdad, que todo duele más y el tiempo sólo hace lo suyo más allá de lo que quisiéramos.

El olvido no es fácil y el camino que debemos seguir siempre es doloroso es como estar pagando penitencias; pero sin nuestro amor por aquella persona, no hay que tener miedo por que, ante todo, siempre queda la lealtad y esos principios básicos que estuvieron presentes en aquella época.

No pensemos que con los días la pena se va, no es así, es como un proceso que se vive. Primero es la sorpresa de aquel final, luego viene la rabia, la pena, la resignación, pero luego viene más pena aún...
Hasta que un día nos levantamos y nos damos cuenta que sólo le deseamos lo mejor, que asumimos que no podemos volver atrás y aunque nos duele, pasa la bendita resignación y de allí en adelante, tratar de no cometer los mismos errores que nos hicieron perder a aquella persona, seremos más cuidadosos, más serenos, somos humanos y, por lo tanto, imperfectos. 

Sólo debemos aprender a ser mejores personas, a dar lo mejor de nosotros mismos sin importar los resultados. Más vale dar mucho y saber que lo has dado, a no dar y después quejarte de lo que te ha pasado. Seamos felices y que nuestros corazones no alberguen rencores, que la vida se encarga de todo aquello... 
Por eso todo en la vida se merece una oportunidad.

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